El primer paso para volver a sentirte bien: escucha lo que tu cuerpo viene gritando
- alvarorejasj
- 20 oct 2025
- 4 Min. de lectura
¿Hace cuánto tiempo no te sientes realmente bien? No solo sin dolor, sino con energía, claridad mental y ligereza. Si eres como la mayoría de los profesionales con un ritmo de vida exigente, probablemente has aprendido a ignorar las señales de tu cuerpo: ese cansancio que no se va ni con café, la digestión pesada después de comer, o esa inflamación que se ha vuelto parte de tu normalidad.
Durante años, muchos de mis clientes creyeron que estos síntomas eran inevitables —“cosas de la edad” o “estrés laboral”—, hasta que comprendieron algo esencial: su cuerpo no los estaba castigando, los estaba avisando.

Volver a sentirse bien empieza por algo tan simple (y tan poderoso) como volver a escuchar al cuerpo. En este artículo te mostraré cómo hacerlo y por qué esta conexión es la clave para recuperar tu energía, eliminar la inflamación y transformar tu salud desde adentro, sin dietas estrictas ni rutinas imposibles.
El cuerpo no miente: los síntomas son mensajes, no enemigos
El cuerpo tiene un lenguaje propio. Cada molestia, fatiga o alteración es una forma de comunicación biológica que busca avisarte que algo necesita atención. Sin embargo, vivimos en una cultura que premia la productividad sobre el autocuidado, y eso nos ha desconectado de nuestra intuición corporal.
Estudios del National Institutes of Health (NIH) indican que el estrés crónico afecta directamente la comunicación entre el sistema nervioso y el sistema inmunológico, elevando marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR) y el cortisol. Cuando esto ocurre, el cuerpo entra en un estado de alerta constante, que se traduce en síntomas como cansancio, dolor muscular, problemas digestivos o alteraciones del sueño.

Ignorar estos mensajes tiene un costo. La inflamación, que comienza como un mecanismo de defensa natural, puede volverse silenciosa y crónica, afectando órganos, metabolismo y cerebro. Según la Harvard Medical School, este tipo de inflamación está relacionada con enfermedades como la diabetes tipo 2, depresión, ansiedad y síndrome metabólico.
Escuchar al cuerpo no significa volverte hipocondríaco. Significa aprender a reconocer patrones y conectar los puntos: cómo te sientes después de comer, cómo duermes cuando trabajas tarde, qué emociones acompañan a tus antojos o dolores. Ese es el primer paso de una transformación real.dietas estrictas para mantener un peso saludable y evitar trastornos alimentarios.
Desconexión moderna: cuando la mente va más rápido que el cuerpo
Vivimos acelerados. Saltamos de reunión en reunión, comemos frente a pantallas y dormimos con el teléfono a centímetros del rostro. Este ritmo nos mantiene mentalmente activos, pero fisiológicamente agotados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido al estrés como una de las principales epidemias del siglo XXI. Este estado constante de hiperactividad mental desconecta la percepción corporal y altera funciones básicas como el hambre, el sueño y la saciedad.

El resultado es una paradoja: personas “funcionales” que rinden en el trabajo, pero están crónicamente inflamadas, cansadas y emocionalmente vacías. Según un estudio de la Universidad de Stanford, la desconexión mente-cuerpo reduce la variabilidad cardíaca (un marcador de resiliencia fisiológica), lo que incrementa el riesgo de fatiga crónica, ansiedad y deterioro metabólico.
Recuperar la conexión corporal no es un lujo, es una necesidad biológica. Porque solo cuando vuelves a sentir, puedes elegir conscientemente: comer cuando tienes hambre real, descansar cuando el cuerpo lo pide, moverte porque lo disfrutas y no por obligación.
Volver a confiar en tu cuerpo: el camino hacia la reconexión
Muchos profesionales que llegan a mis sesiones me dicen: “Siento que mi cuerpo me traicionó”. Pero la verdad es que el cuerpo nunca traiciona; simplemente responde a los hábitos y entornos que lo condicionan.

El cuerpo tiene una sabiduría innata para buscar equilibrio (homeostasis). Cuando le das espacio, descanso y alimentos reales, activa su capacidad natural de autorregulación. Diversos estudios, como los publicados en el Journal of Psychosomatic Research, confirman que la práctica regular de la atención plena (mindfulness) y la alimentación consciente mejoran la percepción interoceptiva —es decir, la capacidad de sentir las señales internas—, reduciendo niveles de ansiedad, inflamación y estrés.
La confianza corporal se reconstruye con presencia y coherencia. No se trata de controlar cada bocado, sino de cultivar una relación de respeto y escucha con tu cuerpo. Porque cuando lo haces, las decisiones saludables dejan de ser forzadas y se vuelven automáticas.
Cómo empezar hoy: tres pasos para reconectar con tu cuerpo
Si te sientes desconectado o agotado, puedes comenzar hoy mismo. Aquí tienes tres pasos simples, pero profundamente efectivos:
1. Observa sin juzgar
Durante los próximos tres días, anota cómo te sientes antes y después de cada comida. No cuentes calorías. Solo registra tu nivel de energía, hambre real y estado emocional. Esto te ayudará a identificar patrones invisibles.

2. Respira y haz pausas conscientes
Tómate tres pausas de un minuto al día para respirar profundamente, cerrar los ojos y sentir tu cuerpo. Está comprobado que esta práctica activa el nervio vago, reduce la frecuencia cardíaca y mejora la digestión. Un estudio del Frontiers in Human Neuroscience mostró que tan solo 60 segundos de respiración consciente pueden disminuir los niveles de cortisol.
3. Alimenta la conexión con alimentos reales
Evita ultraprocesados y azúcares añadidos durante una semana. Prioriza alimentos naturales, con colores vivos y buena fuente de fibra. No es una “dieta”, es una forma de bajar el ruido inflamatorio y permitir que tu cuerpo se exprese con claridad.
Escuchar tu cuerpo no es un acto de debilidad, es un acto de sabiduría. Es la puerta de entrada a una vida con energía, bienestar y propósito. Cuando aprendes a entender sus señales, dejas de luchar contra él y comienzas a trabajar con él.
Si sientes que tu cuerpo lleva tiempo pidiendo una pausa, una guía o simplemente un cambio, este es el momento para comenzar.

Te invito a dar el primer paso y descubrir cómo reconectarte contigo mismo a través de mi sesión gratuita “Tu punto de partida”, donde evaluaremos tu situación actual y trazaremos un plan personalizado para recuperar tu energía y bienestar.
Referencias bibliográficas
Harvard Medical School. “Understanding inflammation and its role in disease.” Harvard Health Publishing, 2020.
National Institutes of Health (NIH). “Stress, inflammation, and immunity: the complex interaction.” Nature Reviews Immunology, 2021.
World Health Organization (WHO). “Mental health and stress-related disorders.” Global Health Observatory, 2022.
Stanford University School of Medicine. “Heart Rate Variability and Resilience to Stress.” Stanford Medicine, 2020.
Journal of Psychosomatic Research. “Mindfulness-based interventions and interoceptive awareness.” Elsevier, 2019.
Frontiers in Human Neuroscience. “The effects of slow breathing on the autonomic nervous system.” Frontiers Media, 2021.







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