top of page

¿Por qué lo que funciona para otros no siempre te funciona a ti?


¿Alguna vez seguiste una dieta que a tu amiga le funcionó perfecto… pero tú no bajaste ni un kilo? ¿O intentaste la rutina de ejercicio de ese influencer que jura tener “la clave”, pero terminaste más cansado que motivado? No estás solo. Esta frustración es más común de lo que imaginas, especialmente en personas como tú: profesionales exigentes, responsables, que han probado muchas opciones y aún así sienten que algo no encaja.


Frustración

Hoy quiero ayudarte a entender por qué pasa esto. Este artículo te explicará, con claridad y empatía, por qué el enfoque “único para todos” no funciona en salud… y cómo empezar a construir un camino más real y sostenible para ti.



  1. Todos tenemos un punto de partida diferente


Aunque tengamos síntomas parecidos (como fatiga, sobrepeso o insomnio), nuestros cuerpos, historias y estilos de vida son únicos. No es lo mismo alguien que duerme ocho horas pero tiene una alimentación desordenada, que alguien con una dieta equilibrada pero que arrastra un alto nivel de estrés crónico.


Somos diferentes

Tu genética, tus hábitos desde la infancia, tus emociones, el entorno donde vives y trabajas… todo eso influye. Un enfoque genérico no puede abordar una realidad tan compleja. Por eso, cuando algo “funciona para todos”, suele ser superficial o temporal. Lo importante es descubrir qué necesita tu cuerpo, en este momento de tu vida.



  1. Lo que tu cuerpo necesita puede cambiar con el tiempo


Un error común es creer que lo que nos funcionó hace años volverá a funcionar ahora. Pero tu cuerpo cambia. Tus niveles hormonales, tu contexto laboral, tu energía, incluso tus objetivos evolucionan.


Quizás antes podías seguir un plan estricto porque tenías menos carga emocional. Hoy, lo que necesitas es recuperar el equilibrio, no exigirte más. La clave está en ajustar tus hábitos a tu realidad actual, en lugar de tratar de encajar a la fuerza en lo que ya no va contigo.



  1. No se trata solo de la comida o el ejercicio


Muchos planes de salud se enfocan exclusivamente en “qué comer” o “cuánto entrenar”. Pero tu bienestar integral va mucho más allá.


Factores como el descanso, el estrés, la conexión con otros, tu satisfacción laboral o tu propósito de vida también impactan directamente en tu salud. Si alguno de estos aspectos está en desequilibrio, ningún batido verde ni rutina de gimnasio va a sostenerse en el tiempo.


Un cambio real y sostenible necesita integrar cuerpo, mente, emociones y espíritu.



  1. La bioindividualidad: una pieza clave que pocos consideran


En el mundo del Health Coaching, usamos un principio esencial: la bioindividualidad. Significa que cada persona tiene una biología única, y por lo tanto, lo que ayuda a uno puede no ser útil (o incluso perjudicial) para otro.


Biología única

Por ejemplo:


  • A alguien le puede venir bien el ayuno intermitente, mientras que a ti te genera ansiedad.

  • Algunos funcionan mejor con muchas comidas pequeñas; otros, con tres más grandes.

  • Para algunos, entrenar por la mañana es energizante; para otros, es contraproducente.


Reconocer tu bioindividualidad no es una excusa para no cuidarte, sino una oportunidad para hacerlo de forma más consciente y respetuosa.



  1. El verdadero cambio no se trata de seguir reglas, sino de conocerte


La salud no se construye con una fórmula mágica, sino con decisiones alineadas a ti. Por eso, el primer paso no es buscar la dieta de moda, sino preguntarte: ¿Qué necesito yo, en este momento?


Y para eso, necesitas tiempo, curiosidad y acompañamiento. Un Health Coach no viene a imponerte un menú ni a controlarte. Viene a ayudarte a observarte, priorizarte y construir una rutina de hábitos saludables que realmente se adapte a tu vida.


Porque cuando tu plan se basa en ti, no hay vuelta atrás: lo que inicias deja de ser una dieta más… y se transforma en un nuevo estilo de vida.



Lo que funciona para otros puede inspirarte, pero no debería ser tu guía. Tu camino hacia el bienestar integral comienza con entenderte, respetarte y tomar decisiones informadas sobre tu salud. Recuerda: no se trata de hacer más, sino de hacerlo mejor… y hacerlo para ti.


Qué funciona para ti?

¿Qué harías diferente si supieras que tu cuerpo tiene su propio lenguaje? Tal vez ya no se trata de encontrar el “método perfecto”, sino de descubrir tu propio ritmo.


¿Te has sentido identificado con esto? Te invito a reflexionar: ¿qué hábitos estás siguiendo que quizás ya no son para ti?


 
 
 

Comentarios


bottom of page